Responsabilidad del Empleador Frente a Posibles Contagios con COVID-19 de sus Trabajadores

Actualmente, ha surgido la controversia de saber si las afecciones originadas por el COVID-19 se deben considerar como una enfermedad común o como un riesgo de trabajo. En mi criterio, en términos generales es difícil considerar al COVID-19 como un riesgo laboral a cargo del empleador, pues es un virus que por su naturaleza constituye una fuerza mayor imposible de controlar por parte del empleador, por un lado, y por otro, el nivel de exposición al virus de todas las personas sobrepasa las normas de cuidado que tanto el empleador como el trabajador puedan implementar en el desempeño de sus actividades laborales, salvo en los casos en aquellas actividades que por su naturaleza, estén más expuestas al contagio como es el caso de los trabajadores de la salud.

  • El Código del Trabajo define los riesgos de trabajo como: “las eventualidades dañosas a que está sujeto el trabajador, con ocasión o por consecuencia de su actividad. Para los efectos de la responsabilidad del empleador se consideran riesgos del trabajo las enfermedades profesionales y los accidentes1.

  • En consecuencia, los riesgos provenientes del trabajo son de cargo del empleador y éste está en la obligación de indemnizar al trabajador los daños personales que sufra como consecuencia de una enfermedad contraída en el desempeño de sus labores.

  • El Ministerio del Trabajo, mediante Acuerdo, Nro. MDT-2020-023, que a su vez reformó el art. 1 del Acuerdo MDT-2020-022, establece que al ser declarado como una pandemia por la OMS, el COVID-19 no constituye un accidente de trabajo ni una enfermedad profesional, sin embargo, deja abierta la posibilidad de que en ciertos casos, sí pueda ser considerado como accidente de trabajo.

  • De igual forma, en el Proyecto de Ley Orgánica de Apoyo Humanitario para combatir la Crisis Sanitaria derivada del Covid-19, en la primera Disposición Reformatoria, se incluye una reforma al artículo 363 del Código de Trabajo que hace referencia a las enfermedades profesionales, e incluye una nueva categoría para las personas en actividades íntimamente expuestas a contagio.

  • Sin embargo, no es menos cierto que, dada la naturaleza del virus, cualquier trabajador, de cualquier sector, puede exponerse al contagio del virus, con lo cual, podría entenderse que, en ciertos casos, si la enfermedad reúne las condiciones previstas en el art. 347 del Código del Trabajo -que exista daño y que este sea derivado de la actividad laboral- se podría concluir que el COVID-19 puede constituir un riesgo del trabajo. No obstante, es importante considerar lo siguiente:

    • El deber del empleador es tomar todas las medidas necesarias para proteger eficazmente la vida y la salud de sus trabajadores. Si esto se cumple no existirá riesgo para el empleador.

    • Paralelamente existe un deber de prevención a cargo del trabajador, quien debe poner en práctica las medidas de Prevención de Riesgos que adopte el empleador.

    • Si aún cuando el empleador y el trabajador hayan implementado todos los protocolos internos para reducir la propagación del COVID-19, se da el contagio, esto se puede deber a que el riesgo de exposición de cada persona es casi ilimitado, es decir, un hecho de fuerza mayor.

  • En este sentido, frente a una eventual reclamación del trabajador, este deberá probar con absoluta certeza que el daño provocado es consecuencia directa del trabajo realizado, lo cual resulta prácticamente imposible, más aún cuando el empleador haya dispuesto y cumplido las normas de seguridad recomendadas.

1Art. 347 del Código del Trabajo

Nota: Este es un documento informativo, no constituye asesoría u opinión legal.