Ecuador Digitaliza el Arbitraje Local a Raíz de la Pandemia del COVID-19

A raíz de la pandemia del COVID-19, importantes centros de arbitraje y tribunales arbitrales en el país han empezado a conducir los procesos de forma remota. La digitalización del arbitraje en el Ecuador es un avance positivo y ofrece una eficiente alternativa para la resolución de conflictos. Esta nueva era digital del arbitraje doméstico traerá importantes cambios, sin embargo, como todo en la práctica del arbitraje, la mejor guía será la experiencia.

La mayoría de los países en el mundo han adoptado estrictas medidas de distanciamiento social con el fin de contener el brote de la pandemia conocida como “COVID-19”. Estas medidas generalmente implican que los ciudadanos eviten acudir a lugares aglomerados o a sitios con una gran densidad de personas. El 16 de marzo de 2020, el Presidente Lenin Moreno decretó el estado de emergencia a nivel nacional e implementó una serie de restricciones a la movilidad. Bajo el estado de emergencia, están prohibidos los eventos masivos o las reuniones que agrupen a más de diez personas. Por su parte, la función judicial ha suspendido temporalmente sus actividades, la realización de audiencias y los términos judiciales, con la excepción de algunas materias penales. Si bien las medidas son necesarias, es claro que la función judicial se verá enfrentada a muchos desafíos en el futuro, los que requerirán una clara estrategia por parte de las autoridades para evitar el colapso de los procesos judiciales.

El sistema judicial en el Ecuador, así como en la mayoría de países de América Latina, ha luchado por años con la implementación de la tecnología para la conducción de sus procesos. Sin embargo, las cortes locales aún no parecen estar preparadas para la conducción de procesos de forma remota. Muchos expedientes judiciales no se encuentran en formato digital, muchos jueces, actuarios y personal aún no está familiarizado con plataformas tecnológicas y la presentación de documentos aún se hace de forma física. Esta realidad, claro, es distinta para el arbitraje internacional en donde la mayor parte del proceso, desde la conducción de audiencias, la presentación de documentos, pruebas, testimonios se puede hacer de forma electrónica.

Inicialmente, las instituciones arbitrales y tribunales de arbitraje locales adoptaron una postura similar a la de la función judicial y optaron por suspender los términos y las actividades que debían realizarse en los arbitrajes a su cargo. Sin embargo, en estos últimos días, tanto instituciones arbitrales como tribunales de arbitraje optaron por un camino distinto: sumergirse en esta nueva ola de transformación digital. Si bien la función judicial continúa paralizada en su mayor parte, las instituciones de arbitraje han decidido reanudar sus actividades. Los más importantes Centros de Arbitraje han sugerido a los tribunales realizar sus audiencias de forma remota, a través de plataformas tecnológicas. Además, han sugerido a los árbitros y secretarios arbitrales utilizar firmas electrónicas para la notificación de órdenes procesales a las partes. De igual forma, la presentación de nuevas demandas o escritos podrá hacerse a través de correo electrónico. Si bien todas estas son funciones relativamente nuevas para el arbitraje local, tanto los centros de arbitraje como los tribunales están más que preparados para implementarlas.

La digitalización del arbitraje doméstico ciertamente implicará obstáculos que serán superados con el tiempo. Esta nueva era en el arbitraje doméstico también traerá nuevas cuestiones como la implementación de protocolos de ciberseguridad que no eran familiares para los usuarios del sistema arbitral. Sin embargo, como todo en la práctica del arbitraje, la mejor guía será la experiencia.

Nota: Este es un documento informativo, no constituye asesoría u opinión legal.